Características del Cóndor, Hábitat, Alimentación y Más

El Cóndor Andino es un ave de gran tamaño y que pese a su gran peso es capaz de volar. Al contar con una de las envergaduras más grandes requiere de algo de ayuda para mantenerse en el aire, como vivir en zonas donde sople con fuerza el viento para poder planear. Acostumbra alimentarse de los despojos de animales muertos. Para conocer de manera más interesante las Características del Cóndor de los Andes te invitamos a proseguir con esta lectura.

Características del cóndor

Características del Cóndor Andino

El Cóndor Andino es la única especie de aves no marinas que cuenta con la mayor envergadura de alas a nivel mundial. Pertenece a la familia de los buitres americanos de la cual es el único representante actual ya que no tiene subespecies. Es de frecuente presencia en los Andes y en el litoral del Pacífico de Sudamérica. A este ejemplar se le considera como el ave voladora de mayor tamaño del Hemisferio Occidental, ya que su  envergadura es únicamente menor a la de dos variedades de albatros (errantes y reales) y dos de pelícanos (rosados y rizados).

El cóndor se clasifica como un ave rapaz que se alimenta primordialmente de carroña, prefiriendo los cadáveres de gran tamaño como los de ciervos o ganado. Alcanza su madurez sexual a los cinco o seis años de edad y habitualmente anida tan alto como  5.000 metros (16.000 pies), de forma general en salientes rocosos de difícil accesibilidad. Típicamente el ave pone uno o dos huevos y se le tiene como una de las aves de mayor longevidad del planeta, con una existencia útil de más de 70 años en ciertos casos.

Descripción del Cóndor Andino

Al Vultur gryphus, nombre científico del cóndor andino, asimismo se le llama cóndor de los andes o cóndor de los cerros.  Es parte de la familia Cathartidae (buitres del Nuevo Mundo) y único integrante del género Vultur. Su envergadura máxima es de unos 3,3 metros (10 pies 10 pulgadas) la cual es solamente rebasada por la de cuatro aves marinas y acuáticas, de cerca de 3,5 metros (11 pies 6 pulgadas) como tope del albatros errante, el albatros real del sur, el pelícano blanco y el pelícano dálmata.

El cóndor es un enorme buitre negro que cuenta con un collar de plumas de coloración blanca circundando la base de su cuello. Particularmente el macho presenta enormes manchas blancuzcas en sus alas, mientras que su cabeza y cuello, que casi no poseen plumas, son de un color rojo oscuro que pueden enrojecerse aún más cambiando, por lo tanto, de color de acuerdo a la situación emocional del ave. El macho muestra una barba en su cuello y una gran cresta o carúncula de color rojo sombrío en la coronilla, y en contraste a la mayor parte de las otras aves rapaces, el ejemplar macho es más grande que la hembra.

Esta ave es tenida como símbolo nacional de naciones como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú y adicionalmente desempeña un rol muy significativo en el folclore y la mitología de las zonas andinas. Asimismo se han establecido programas de cría en cautiverio en algunos países para su protección.

Características del cóndor

El cóndor andino está catalogado como “casi amenazado” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), primordialmente por la pérdida de hábitat y por el envenenamiento debido a la ingesta de presas intoxicadas o de los mismos cebos envenenados dispuestos de forma ilegal por cazadores y ganaderos. Diversos países han iniciado programas de reproducción en cautiverio.

Clasificación y Sistemática

En ocasiones a este cóndor se le llama como cóndor argentino, cóndor boliviano, cóndor chileno, cóndor colombiano, cóndor ecuatoriano o cóndor peruano, como homenaje a cada uno de las naciones de las que es originario.

El cóndor andino fue reseñado en 1758 por el naturalista de origen sueco Carlos Linneo en la edición número diez de su publicación Systema naturæ, y mantiene la denominación de dos nombres originaria de Vultur gryphus. El vocablo genérico Vultur procede del latín vultur o voltur, que quiere decir ‘buitre’, entretanto, gryphus proviene de término del griego antiguo γρυπός (grupós, ‘pico con forma de gancho’).

Es una especie vinculada con el cóndor de California y con el cóndor de la selva o cóndor real.​ Este último es, desde el punto de vista genético, su familiar más próximo.​ Inclusive ciertos autores han colocado a las dos especies en una subfamilia aparte de los otros buitres americanos, pese a que la mayor parte de ellos no considera indispensable esta subdivisión.

La situación taxonómica precisa del cóndor andino y de las otras seis variedades restantes de buitres del Nuevo Mundo aún prosigue siendo dudosa. Pese a que los dos son semejantes en apariencia y desempeñan papeles  ecológicos similares, los buitres del Nuevo Mundo y del Viejo Mundo llegaron a evolucionar de diferentes ancestros en diferentes partes del mundo y no están estrechamente vinculados.

Características del cóndor

La disparidad entre las dos familias es en la actualidad tema de debate, y ciertas autoridades previas han planteado que los buitres del Nuevo Mundo tienen una más cercana vinculación con las cigüeñas. Las autoridades más recientes sostienen su ubicación general en el orden de los halconiformes al lado de los buitres del Viejo Mundo o los disponen en su propio orden, los Cathartiformes.

Sumado a ello el Comité de Clasificación de América del Sur ha procedido a eliminar a los buitres del Nuevo Mundo de Ciconiiformes y en su lugar los ha reseñado como incertae sedis, pero indica que existe la posibilidad de  trasladarlos a Falconiformes o Cathartiformes. El cóndor andino es la única variedad viva admitida de su género, como buitre. En contraste al cóndor californiano (Gymnogyps californianus), que es conocido por sus vastos restos fósiles y otros más de sus congéneres, el registro fósil del cóndor andino que se ha podido recuperar es hasta la fecha exiguo.

A posteriori fue reconocido que las especies de cóndores sudamericanos supuestamente plio-pleistocénicos no eran distintos de las especies de la actualidad, pese a que una conocida solamente por unos escasos restos óseos sumamente pequeños hallados en un yacimiento de Plioceno del Departamento de Tarija, Bolivia, podría haber sido una paleosubespecie más diminuta, V. gryphus patruus.

Filogenia

Pese a que hasta hace más o menos poco tiempo se catalogaba a los cóndores entre los buitres, en la actualidad se evidencia que su linaje es más cercano al de las cigüeñas y garzas, no obstante a que la divergencia evolutiva les ha alejado en gran medida en apariencia y hábitos. Tal vez Argentavis magnificens haya sido uno de los antepasados de los cóndores, aún así lo que está confirmado es que los cóndores conquistaron sus territorios a partir de las regiones frías localizadas en el sur de Sudamérica, al erigirse la cordillera de los Andes los biotopos con climas fríos se expandieron hasta las actuales Colombia y Venezuela y todavía más al norte, hasta California.

Nombre

En 1553, la descripción inicial del encuentro de los conquistadores españoles con el cóndor andino fue publicada en el texto “La Crónica del Perú” de Cíes de León. Ya en las observaciones iniciales que hicieron los viajeros europeos de estas aves se pudo observar que algunas de ellas se elevan a las enormes altitudes de los Andes, donde la presencia del cóndor es la única vida orgánica. Fue así que el explorador alemán Alexander von Humboldt, luego de contemplar al cóndor a una altitud de casi 7.000 metros sobre el nivel del mar, pudo escribir una magnifica mono grafía acerca de esta especie.

Características del cóndor

El vocablo kúntur procede de la lengua quechua. En el diccionario de quechua de Diego González Olgin (1608) podemos conseguir los siguientes términos:

  • Cuntur es un ave cóndor
  • Cuntur hina purik es un gran viajero muy veloz.

Aspecto Físico

Es un ave que se puede reconocer con facilidad, a excepción tal vez cuando se encuentra en elevado vuelo donde se le puede confundir con el aura gallipavo (Carthates aura) o el buitre negro americano (Coragyps atratus). Ambos son igualmente carroñeros y de frecuente presencia en el territorio del cóndor donde vuelan en círculos  sobre los despojos de los animales.

Empero se le puede distinguir con claridad por su enorme tamaño y su cuello blanco bien definido. Como la mayor parte de las aves carroñeras, no posee plumas en la cabeza. Esta es una adaptación evolutiva originada por su patrón de alimentación, durante el cual sus cabezas se bañan en sangre y esta zona se les hace muy difícil a ellos limpiarla. De forma contraria a la norma habitual para el dimorfismo sexual presente en aves rapaces, la hembra es de menor tamaño que el macho.

Sus alas son prolongadas y anchas, y las patas, no prensiles, cuenta con uñas de poca longitud y algo curvas, y con una alta inserción del dedo posterior. Las mismas se encuentran adecuadas para desplazarse y son poco útiles  como armas u órganos de retención como en las aves rapaces y buitres del Viejo Mundo. El dedo central de sus patas es mucho más largo que los otros, y el posterior solamente está algo desarrollado, entretanto que las garras de todos los dedos de las patas son relativamente rectas y romas. El pico tiene forma de gancho y de punta muy cortante y acondicionado para rasgar la carne en descomposición.

Características del cóndor

Tamaño y Peso

Pese a que su longitud del pico a la cola es, en promedio, de siete a ocho centímetros menor que la del cóndor de California, el cóndor andino cuenta con una mayor envergadura, que varía de 270 a 320 centímetros. Igualmente tiene, regularmente, un mayor peso, mostrando de 11 a 15 kilogramos (24 a 33 libras) en los machos y de 8 a 11 kilogramos (18 a 24 libras) en las hembras. El largo total de esta ave puede oscilar de 100 a 130 centímetros.

Dentro del cuadro de otras medidas estándar podemos mencionar las siguientes: la cuerda alar mide de 75,7 a 85,2 centímetros (de 29,8 a 33,5 pulgadas), la cola tiene un largo de 33 a 38 centímetros (de 13 a 15 pulgadas) y el tarso es de 11,5 a 12,5 centímetros (de 4,5 a 4,9 pulgadas). Estas medidas se refieren, de forma general, a ejemplares criados en cautividad. El peso medio es de 11,3 kilogramos (25 libras), donde los machos promedian un kilogramo más, 12,5 kilogramos (28 libras), y las hembras un kilogramo menos, 10,1 kilogramos (22 libras).

De acuerdo a un estudio de masas corporales de aves de fecha reciente, esta especie cuenta con el peso promedio más elevado para cualesquiera ave o animal volador existente, aventajando a rivales como el cisne trompetero (Cygnus buccinator) y el pelícano ceñudo (Pelecanus crispus). No obstante, otras fuentes aseguran que la masa corporal promedio de la especie es de 10,3 kilogramos (23 libras) para este cóndor de los Andes.

El cóndor andino es el ave de tierra viva de mayor tamaño y con capacidad de volar si se calcula de acuerdo al peso promedio y a la envergadura, aunque la especie más grande de las avutardas macho (con mucho más dimorfismo sexual en tamaño) pueden tener un peso mayor. Entre las variedades de aves vivas, únicamente los enormes albatros y las dos especies más grandes de pelícanos rebasan al cóndor andino en términos de envergadura media y máxima.

Colores

El plumaje que exhiben los adultos de estas aves es de coloración negra muy pareja, con la sola excepción de un par de plumas blancas que circundan casi toda la base del cuello y, más que todo en el macho, grandes manchas o franjas de tonalidad blanca en las alas que no muestran hasta que se termina la primera muda del ave. La cabeza y el cuello son de coloración roja a rojo-negruzco con escasa presencia de plumas.

Características del cóndor

Este cóndor mantiene su cabeza y cuello limpios de forma muy minuciosa, y su calvicie es una adaptación evolutiva con fines higiénicos, ya que posibilita que la piel pueda sea expuesta a los efectos esterilizantes de la deshidratación y la luz ultravioleta cuando vuela alto. La corona de la cabeza tiene forma plana. En el macho, la cabeza se encuentra coronada con una carúncula o cresta de color rojo oscuro, entretanto que la piel del cuello se muestra plegada, conformando una barba.

Tanto la piel de la cabeza como la del cuello se puede enrojecer de forma notable revelando el estado emocional del ave, que le es de utilidad para comunicarse con sus semejantes. Los ejemplares jóvenes exhiben una coloración grisácea-marrón general, piel oscura en la cabeza y el cuello, y un cuello de color marrón. El iris del macho es de color marrón, entretanto que los de la hembra son de coloración rojo intenso. Los párpados no tienen pestañas.

Alimentación

El cóndor andino es eminentemente un carroñero ya que se alimenta primordialmente de animales en descomposición. Usualmente sus territorios comprenden enormes áreas, por los que frecuentemente vuelan más de 200 kilómetros (120 millas) cada día en busca de carroña. Regularmente, se aprovechan de los cadáveres de mayor tamaño disponibles, entre los que pueden estar incluidos llamas (Lama glama), alpacas (Vicugna pacos), ñandúes (Rhea ssp), guanacos (Lama guanicoe), venados y armadillos.

¿Qué come el Cóndor Andino?

Los ejemplares silvestres podrían obtener carotenoides extras en base a la materia vegetal que se encuentra en las vísceras de los cadáveres así como de la vegetación fresca. No obstante, la mayor parte de los cóndores del interior subsisten en gran medida en base a animales domésticos, que actualmente se encuentran más diseminados en América del Sur, como el ganado (Bos primigenius taurus), los caballos (Equus ferus caballus), los burros (Equus africanus asinus), las mulas, las ovejas (Ovis aries), los cerdos (Sus scrofa domesticus), las cabras (Capra aegagrus hircus) y los perros (Canis lupus familiaris).

Asimismo comen los cadáveres de variedades de caza de reciente introducción como jabalíes (Sus scrofa), conejos (Oryctolagus cuniculus), zorros (Vulpes vulpes) y ciervos rojos (Cervus elaphus). Para los cóndores que habitan en las cercanías de la costa, la dieta se compone primordialmente de cadáveres de mamíferos marinos, más que todo cetáceos. Se ha podido observar que los cóndores andinos atrapan animales vivos de pequeñas dimensiones, como roedores, aves y conejos, que, a causa de su falta de fuerza, sus patas con insuficiente agarre o una técnica de caza evolucionada, regularmente terminan matando con golpes repetidos de su pico.

Características del cóndor

Búsqueda de Alimento

Las zonas litorales suministran un aporte persistente de alimentos, y en áreas donde hay abundancia, ciertos cóndores andinos restringen su territorio de alimentación a unos cuantos kilómetros de tierra cercanos a la playa. Allí localizan a algunos carroñeros mediante avistamiento o simplemente siguen a otros carroñeros, entre los cuales se encuentran córvidos u otros buitres. Puede ir tras los buitres del género Cathartes, como el buitre pavo (Cathartes aura), el aura sabanera (Cathartes burrovianus) y el aura selvática (Cathartes melambrotus) hasta conseguir los cadáveres.

Los buitres de Cathartes se guían por el olor, reconociendo el olor a mercaptano etílico, un gas que se produce al iniciarse la descomposición de los animales muertos. Estos modestos buitres no cuentan con picos que les permitan rasgar los duros cueros de los animales de gran tamaño, con la misma eficiencia que lo hace el cóndor más grande, y sus interacciones son frecuentemente un ejemplo de dependencia recíproca entre especies.

Los buitres negros (Coragyps atratus), los zopilotes rey (Sarcoramphus papa) e inclusive los carroñeros de mamíferos pueden, en ocasiones, seguir a los buitres de Cathartes a la hora de la búsqueda de cadáveres, pero el cóndor es frecuentemente el que domina entre los carroñeros de su territorio de distribución.

Los cóndores andinos se alimentan de forma intermitente en estado salvaje, pasando frecuentemente unos días sin comer y posteriormente se colman de varias libras en una misma oportunidad, en ocasiones hasta el punto de no poder emprender vuelo. Al no estar sus patas y garras adaptadas para sujetar, debe comer en el suelo. Al igual que otros carroñeros, realizar una labor importante en su ecosistema al librarse de la carroña, que de otro forma sería un medio para el desarrollo de enfermedades.

Apareamiento y Reproducción

La madurez sexual y su consecuente conducta reproductiva no se manifiestan en el cóndor andino hasta que el ave alcanza los cinco o seis años de edad.   Son esencialmente monógamos, esto es que eligen una pareja y se quedan con ella de por vida, y solo en caso de que uno de los dos perezca, el otro buscaría una nueva pareja.

Durante las muestras de cortejo, la piel del cuello del macho se enrojece, variando de un color rojo rojizo apagado a uno amarillo brillante, y se hincha. Se aproxima a la hembra con el cuello estirado, exhibiendo el cuello inflado y el parche en el pecho, entretanto que silba despliega sus alas y se conserva erguido al tanto que hace clic con su lengua. Como parte del ritual de cortejo se incluye un silbido y un cacareo entretanto brinca con las alas parcialmente desplegadas, y el baile. El cóndor andino usualmente se posa y se reproduce a alturas de de 3.000 a 5.000 metros.

Nidos y Huevo

Su nido, que se compone de unos pocos palos dispuestos alrededor de los huevos, es construido sobre cornisas de difícil acceso en cumbres rocosas protegidos del viento y la intemperie y cuyas dimensiones pueden variar mucho. No obstante, en las áreas costeras del Perú, donde existen escasos despeñaderos, ciertos nidos son sencillamente rendijas parcialmente sombreadas en las pendientes. Usualmente ponen de uno o dos huevos de color blancuzco azulado, con un peso cercano a los 280 gramos (9,9 onzas) y un largo que varía de 75 a 100 milímetros (3,0 y 3,9 pulgadas), a lo largo de los meses de febrero y marzo cada segundo año.

El huevo eclosiona de 54 a 58 días tras ser incubados por ambos padres. Si el polluelo o el huevo se llega a perder o se retira, otro huevo es puesto para que ocupe su sitio. Estudiosos y criadores sacan provecho de esta conducta para duplicar la tasa reproductiva al retirar el primer huevo para la cría manual, provocando que los padres liberen un segundo huevo, al cual regularmente se les deja criar.

Polluelos y Jóvenes

Los ejemplares jóvenes se mantienen recubiertos de un plumón grisáceo hasta que alcanzan el mismo tamaño de sus progenitores. Los adultos jóvenes saludables no cuentan con depredadores naturales, pero las enormes aves de rapiña y los depredadores mamíferos, como los zorros, pueden hurtar huevos, crías, jóvenes que no han aprendido a volar o a los adultos con enfermedades.

La depredación es en forma relativa poco frecuente, ya que los padres cuidadosos con frecuencia repelen con agresividad a las aves rapaces que se aproximan y la localización de la mayor parte de los nidos en sitios rocosos y escarpados dificulta el acceso de los mamíferos.

Hábitat y Distribución

El cóndor andino se puede localizar en Sudamérica en la Cordillera Andina, donde se incluyen las montañas de Santa Marta, igualmente en el norte, su zona de distribución se inicia en Venezuela y Colombia, donde su presencia es sumamente rara, y luego prosigue hacia el sur a lo extenso de los Andes en Ecuador, Perú y Chile, a lo largo de Bolivia y el occidente de Argentina hasta Tierra del Fuego.

A inicios del siglo XIX, el cóndor andino logro reproducirse desde el occidente de Venezuela hasta Tierra del Fuego, a través de toda la Cordillera Andina, pero su territorio de distribución se ha aminorado de forma considerable a causa de la actividad humana. Es una de las aves de mayor longevidad, pudiendo vivir en estado salvaje hasta los 50 años o más, mientras que en cautividad puede alcanzar la edad de setenta y cinco años.

¿Dónde vive el Cóndor Andino?

Se inclina por zonas más o menos despejadas, sin presencia de bosques, que le posibiliten divisar carroña desde lo alto, como el páramo o zonas rocosas, montañosas en general. Eventualmente se le puede conseguir en tierras bajas en el oriente de Bolivia y el suroeste de Brasil, pudiendo descender a regiones desérticas de tierras bajas en Chile y Perú, y se le puede localizar por arriba de los bosques de hayas del sur de la Patagonia.

Al sur de la Patagonia, los prados son de relevante interés para los cóndores andinos, ya que es posible que en este hábitat se encuentren presentes algunos herbívoros. En esta región, los repartos del cóndor andino se ven afectados por la localización de los prados, así como por los despeñaderos para anidar y reposar.

Dormideros

Los dormideros, los cuales comparten los ejemplares adultos, sub-adultos y jóvenes de los dos sexos se encuentran regularmente situados en riscos elevados y bajo protección de la lluvia, el viento y posibles depredadores. En la mayor parte de los casos contemplados los dormideros y apostaderos predilectos, y por lo tanto fuente de disputas, son los que perciben de forma temprana los primeros rayos solares.

Dado que la carroña se encuentra distribuida al azar, estos animales utilizan de forma reiterada varios lugares de reposo o pernocta de acuerdo a la existencia de alimento en la zona pudiendo llegar a concentraciones de hasta ciento veinticuatro ejemplares.

Estado de Conservación

Al cóndor andino se le considera como “casi amenazado” por la UICN y fue incorporado por vez inicial en el listado de especies en riesgo de extinción de los Estados Unidos en 1970, condición que se le atribuye a un animal que se haya en peligro de desaparecer en todo su territorio de distribución o en una área significativa del mismo.

Como parte de las amenazas a su población se listan la pérdida del hábitat requerido para su alimentación y el envenenamiento a causa de la ingesta de presas intoxicadas o de los mismos cebos envenenados colocados de forma ilícita por cazadores y ganaderos. Esta amenaza se encuentra presente primordialmente en la región norte de su área de distribución, y de forma sumamente rara en Venezuela y Colombia, donde ha padecido importantes disminuciones en años recientes.

Como parte de la pérdida y degradación del hábitat se encuentran los incendios forestales en los páramos, la minería, disposición de obstáculos como el cableado eléctrico y la extensión de la frontera agrícola, que está relacionada con la modificación en el uso del suelo y monocultivos que impactan las actividades en los páramos.  La cacería ilícita es un proceso que viene ocurriendo de forma recurrente, ya que existen numerosas razones para que esto suceda, entre las cuales se encuentran los misticismos que hay acerca de la especie y lo exagerado en relación a los ataques al ganado.

Según los investigadores y conservacionistas, luego de que un depredador, como puma o un  zorro, mata a uno de sus animales, los ganaderos ponen carbofurano en los despojos del cadáver. De este modo, si los carnívoros retornan y prosiguen saciando su hambre, consumen del tóxico con que fue rociada su presa y perecen.

Por otro lado los agricultores, igualmente inyectan este tóxico en frutas para tenerlas como carnadas de veneno en las cosechas y matar de esa manera a las aves que se aproximen a picotear. Toda vez que los depredadores perecen envenenados, las especies carroñeras como el cóndor comen de sus restos y padecen las mismas consecuencias.

Debido a que se encuentra adaptada a una mortalidad muy reducida y cuenta con tasas de reproducción consecuentemente bajas, es sumamente vulnerable a la persecución de los humanos. Este alto índice de persecución se deriva del hecho de que es visto como una amenaza de parte de los agricultores ya que se le responsabiliza de supuestos ataques contra el ganado. Los conservacionistas han desarrollado programas de educación para esclarecer esta errada concepción.

Se han desarrollado programas de reintroducción en los que se utilizaron cóndores andinos en cautiverio en zoológicos de Norteamérica de los que nacieron aves para ser liberadas al medio silvestre y así reforzar las poblaciones en Argentina, Venezuela y Colombia. Los primeros cóndores andinos que fueron criados en cautividad fueron puestos en libertad en 1989.

Cuando fueron criadores estos cóndores, el contacto humano fue mínimo. Los polluelos fueron alimentados mediante títeres plásticos que asemejaban a los cóndores andinos adultos para evitar que los polluelos desarrollaran apego a los humanos. Ello los pudiese poner en peligro luego de ser liberados, ya que no se mostrarían desconfiados con los humanos.

Los cóndores andinos fueron colocados en aviarios por tres meses antes de su liberación para que se fueran aclimatando al ambiente al cual serian posteriormente puestos en libertad. Los cóndores liberados fueron rastreados por satélite para segur sus movimientos y reconocer si las aves aún se mantenían con vida.

¿Qué se hace para protegerlo?

En respuesta a la captura de todos los ejemplares salvajes del cóndor de California, en 1988 el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos dio inicio a un ensayo de reintroducción que implicó la liberación de cóndores andinos en cautividad al medio salvaje en California. Únicamente se procedió a liberar ejemplares hembras para impedir que se convirtiese en una especie invasora.

El ensayo fue muy exitoso, y todos los cóndores andinos se volvieron a capturar y vueltos a liberar en Sudamérica antes de tuviese lugar la reintroducción de los cóndores de California. Para junio de 2014, las autoridades locales de la zona de Ancasmarca, Perú rescataron a dos cóndores andinos que fueron atrapados para ser exhibidos en un mercado local como medio de atracción turística.

Para el año de 1991, en Pampa de Achala, Córdoba, Argentina, se dio inicio al Proyecto de Conservación Cóndor Andino (PCCA). Este proyecto contó con la organización del ZOO de Buenos Aires, la Fundación Temaikén y la Fundación Bioandina Argentina y además tiene el apoyo de reconocidos organismos nacionales e internacionales. Su primordial propósito es proveer asistencia para la preservación de estas maravillosas aves y su magnífico ecosistema, a todo lo extenso de la cordillera, para garantizar la sobrevivencia de quien es estimado como el Espíritu viviente de los Andes.

Ecología y Comportamiento

El cóndor asciende en vuelo con sus alas mantenidas de forma horizontal y sus plumas primarias con sus puntas desplegadas hacia arriba. La ausencia de un esternón grande para fijar sus correspondientes enormes músculos de vuelo lo señala fisiológicamente como un elevador. Charles Darwin pudo detallarlo en cierta oportunidad  luego de contemplarlas por media hora sin observar, ni una sola vez, un aleteo de sus alas.

Se inclina por posarse en sitios elevados desde los cuales puede alzar vuelo sin grandes esfuerzos de aleteo. Los cóndores andinos son frecuentemente observados en vuelo cerca de los despeñaderos de roca, aprovechándose de las térmicas de calor para ayudarse a ganar altura.

Al igual que otros buitres del Nuevo Mundo, estos cóndores cuentan con el inusual hábito de la urohidrosis: mediante el cual defecan u orinan en las áreas escamosas de sus patas como forma de refrescarse. Se ha planteado como un mecanismo de enfriamiento por evaporación como causa de esta conducta, pero parece tener sentido en el frío entorno andino del ave. A causa de esta costumbre, sus patas con frecuencia están manchadas con un depósito de ácido úrico de color blanco.

Se conoce de una estructura social bastante desarrollada dentro de las grandes agrupaciones de cóndores, gracias a la cual se determina el “orden jerárquico” mediante el lenguaje corporal, la conducta de juego competitivo y las vocalizaciones. Normalmente, los machos maduros usualmente están en la cumbre del orden jerárquico, con machos inmaduros post-dispersos que habitualmente se encuentran cerca del fondo de dicha jerarquía.

¿Cuánto tiempo vive el Cóndor Andino?

Al ser un ave de maduración pausada, sin depredadores naturales que se conozcan durante su edad adulta, un cóndor andino puede disfrutar de una existencia prolongada. Se desconoce si las tasas de longevidad y mortalidad han sido investigadas de forma extensa en el medio salvaje. Las estimaciones acerca de la expectativa de vida de los ejemplares salvajes han rebasado los 50 años.

Para 1983, el Libro Guinness de los Récords Mundiales registró que el ave de mayor longevidad de todas las especies con una vida verificada, fue un cóndor andino que pereció luego de vivir 72 años en cautividad, habiendo sido atrapado en estado salvaje como un joven de edad indefinida.

Existen reportes acerca de  varias especies de loros que quizás hayan vivido por más de un centenar de años, pero dichas estimaciones, hasta 1983, nunca fueron comprobadas. Otro de los primeros especímenes de cóndor en cautividad logró vivir hasta los 71 años. No obstante, esta expectativa de vida ha sido superada por un macho, que tenía el apodo de “Thaao“, y el cual fue mantenido en el zoológico Beardsley en Connecticut. El nacimiento de Thaao tuvo lugar en cautiverio en 1930 y pereció el 26 de enero de 2010, con lo que se le calculan 79 años de edad. Esta vendría a ser la mayor edad comprobada que nunca antes se haya conocido para un ave.

El Cóndor en la Cultura

El Cóndor Pasa (El Vuelo del Cóndor), es una zarzuela del Perú, que fue escrita originalmente por Julio de La Paz y la música fue creada en 1913 por el autor Daniel Alomia Robles (1871-1942). Es una obra musical fundamentada en motivos folclóricos y tiene gran fama en todo el planeta. En dicha pieza se relata la historia de un trágico enfrentamiento entre las tribus indígenas y los conquistadores españoles de América. La célebre melodía se escucha al final de la obra, y el cóndor andino representa en ella el ideal de libertad. En 2004, se reconoció a este motivo como patrimonio nacional del pueblo peruano.

Los cóndores en oportunidades fungen como héroes de obras literarias, de ejemplo, en la novela de Julio Verne “Captain Grant’s Children” a lo largo de su travesía por la Patagonia, el cóndor agredió al niño Robert y lo elevó  en sus garras hasta el cielo. Ciertamente, ese no podría haber ocurrido, ya que la estructura de las patas de estas aves no les posibilita sustentar a la presa en el aire.

Al cóndor andino se le tiene como símbolo nacional en los países de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Asimismo es el ave nacional de Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, desempeñado un rol de relevancia en el folclore y la mitología de las regiones andinas de Sudamérica. Se le ha representado en el arte andino a partir del año 2500 a.C. y conforma parte de las creencias andinas de los indígenas.

Igualmente, a esta ave se le considera como un símbolo de poder y salud por numerosas culturas andinas, y se pensaba que los huesos y órganos de los cóndores andinos contaban con poderes medicinales, lo que condujo, en ocasiones, a la caza y matanza de estas criaturas para conseguir sus huesos y órganos. En ciertas versiones de la tauromaquia peruana, el cóndor es amarrado a la espalda de un toro, desde la cual picotea al animal entretanto los toreros lo enfrentan. El cóndor usualmente llega a sobrevivir  siendo luego liberado.

En Perú, en ocasiones se les fusila, pero más frecuentemente se les venera y utiliza con fines rituales. La Fiesta de Yawar es una conmemoración cuyo punto culminante es cuando se amarra un cóndor andino a la espalda de un toro, dejando que al cóndor pueda matar al toro con la ayuda de sus garras antes de ser puesto en libertad.

Esta ceremonia es una manifestación simbólica del poder de los pueblos andinos (representados por el cóndor) sobre los españoles (que el toro representa). Igualmente existe una ceremonia que se conoce como el arranque del cóndor en la que un cóndor andino con vida es colgado de un marco, al que los jinetes que van pasando a caballo le van propinando golpes hasta que muere.

Personificación Nacional

En Chile sumado a ser un emblema patrio es una personificación nacional, usada para simbolizar a la nación en sí misma o al chileno tradicional, numerosas figuras personajes zoomórficas han sido creadas para representar al chileno como “Copuchita” del filme 15 mil dibujos o la figura de “Chago” la mascota de los Juegos Deportivos ODESUR Santiago 2014.

Condorito es una publicación cómica de origen chilena en la cual se muestra a un cóndor con forma humana que reside en un pueblo imaginario denominado Pelotillehue, un pequeña poblado de provincia chilena. Se presume que es una simbolización del pueblo chileno. La autora Gabriela Mistral en un conciso ensayo redactado para el diario el Mercurio, denominado “Menos cóndor y más huemul”, hizo críticas a la vinculación de la población hacia el cóndor y sugirió al huemul, el otro animal emblemático de Chile.

El Cóndor y el Arte

Existen piezas de cerámica o de oro mochica en las cuales se representa al cóndor y que fueron elaboradas por poblaciones precolombinas establecidas a lo largo del litoral norte del Perú, en oasis costeros y en las estribaciones de la cordillera andina, de los años 100 al 700. El escultor francés de animales François Pompon (1855-1933) elaboró diversas estatuillas con la figura del cóndor. Una estatua de un cóndor elaborada por el artista está ubicada en su sepulcro en el cementerio de Saulieu en Francia.

El cóndor andino es una imagen de bastante presencia en los sellos o estampillas de numerosos países. Ha sido representado en uno para Ecuador en 1958, Argentina en 1960, Perú en 1973, Bolivia en 1985, Colombia en 1992, Chile en 2001 y Venezuela en el año 2004. Igualmente su imagen ha formado parte de monedas y billetes de Colombia y Chile. El cóndor se muestra en diversos escudos de las naciones andinas para simbolizar a las montañas andinas.

El Misticismo de su Muerte

Los incas consideraban que el cóndor era eterno. De acuerdo a lo que relata el mito, al sentir un animal que ha empezado a envejecer y que sus fuerzas se le agotan, llega hasta el pico más elevado y saliente de las montañas para recoger sus alas y sus patas y dejarse caer en picada contra el fondo de las quebradas, en la cual acaba su reinado. Este fallecimiento es simbólico, ya que con tal hecho el cóndor retorna al nido, a las cumbres, desde donde habrá de renacer hacia un nuevo ciclo, una nueva existencia.

El cóndor representa la fuerza, el talento y el engrandecimiento o exaltación. Es una criatura respetada por todos aquellos que moraban en los Andes desde tiempos previos al descubrimiento de América, ya que no sólo era portadora de buenos y malos augurios, sino que igualmente era la encargada de que el sol saliese cada mañana, ya que con su energía tenía el poder de tomar el astro y alzarlo sobre las montañas para iniciar el ciclo vital.

Curiosidades

El cóndor de los Andes (Vultur gryphus) es una ave rapaz de hábitos diurnos que constituye parte del orden Accipitriformes. Pertenece a la familia Cathartidae, esta ave de carroña es la única especie del género Vultur y habita en Sudamérica, a lo extenso de la cordillera andina y el litoral del Pacífico. Cuenta con una envergadura de alas de 3,20 metros, considerándose como el ave voladora de tierra de mayor tamaño del hemisferio occidental, donde apenas le supera el aullador Albatros, un ave marina de grandes dimensiones con una envergadura de casi 3,70 metros.

Es un enorme buitre negro con un collar de plumas de color blanco que rodea la base de su cuello y, particularmente los machos muestran grandes manchas blancas en los lados. La cabeza y el cuello no tiene casi plumas  y son de color rojo apagado, pudiendo ambos enrojecerse como respuesta al estado emocional del ave. Los machos exhiben una carnosidad debajo del cuello y una cresta enorme en la parte superior de la cabeza.

En contraste a la mayor parte de las aves rapaces, el macho es de mucho mayor tamaño que la hembra. Vive en elevaciones de 3.000 a 5.000 metros, regularmente en rocas de difícil acceso. Su alimentación es esencialmente carroñera, prefiriendo animales grandes, como los ciervos o el ganado.

Roberto Rojas, fue un futbolista oriundo de Chile, el cual mostraba una peculiar forma de saltar y se le apodaba como “Cóndor Andino”. Se le conoció como uno de los mejores arqueros del balompié sudamericano de los años 8 y ganó fama por el escándalo al simular una lesión en un partido contra Brasil clasificatorio para el Mundial, por lo que fue descalificado de por vida de la Asociación Internacional de Federaciones de Fútbol (FIFA).

De acuerdo a la codificación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): Condor, “condor” se refiere a un avión extrapesado de transporte de prolongado recorrido An-124 “Ruslan” construido por la Oficina de Diseño de Antonov, al cual se considera como el avión de carga de producción de mayor tamaño del mundo (de 1982 a 1988, fue igualmente la nave aérea más grande del planeta). El cóndor andino se encuentra simbolizado en el logo de Avianca y Aerolíneas Argentinas, que conforman dos de las aerolíneas de mayor tamaño de Sudamérica.

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