Animales Anfibios: ¿Qué son?, Características y Más

Se puede afirmar que los Animales Anfibios fueron los primeros que lograron abandonar los medios acuáticos para establecer su hábitat en el ecosistema terrestre. Pero no lograron abandonarlo del todo, por lo que siguen subsistiendo entre el agua y la tierra. Si desea conocer más sobre el modo de vida de los Animales Anfibios le invitamos a leer esta información y a aclarar sus dudas sobre estos muy especiales seres vivos.

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¿Qué son los Anfibios y dónde viven?

Los animales anfibios son animales que pertenecen a la familia de los vertebrados y tienen un ciclo de vida en el que combinan etapas acuáticas con etapas. La biodiversidad de sus hábitats se encuentra restringida debido a la sucesión de ciclos en los que subsisten, así como por el hecho de que  no son homeotermos, esto es, que son animales de sangre fría.

El tener la sangre fría, se les impide poseer una temperatura corporal constante. Por esa razón es muy extraño que se puedan encontrar animales anfibios en zonas de bajas temperaturas. Esta es la principal razón por la que no viven en lugares como la Antártida o en el Ártico, aunque se han sido encontradas criaturas fósiles de ellos en esos lugares, dejando constancia de que en un pasado muy remoto fueron capaces de habitar esas tierras.

La Metamorfosis

Además de su incapacidad para mantener una temperatura corporal estandarizada, poseen una característica que es muy curiosa en el mundo animal y los convierte en criaturas muy versátiles y es la metamorfosis.

La metamorfosis es una adaptación evolutiva que hizo posible que los animales anfibios se transformen desde su nacimiento como renacuajo a animales adultos, originando no solamente cambios morfológicos, sino también cambios en su tipo de alimentación y de respiración.

Clasificación de los Anfibios

Los animales anfibios han sido clasificados en tres órdenes, en virtud de que tienen requerimientos adaptativos diferentes, por lo que, a pesar de que pueden subsistir dentro de un mismo hábitat, es frecuente observar que viven en diferentes biomas. Estos tres órdenes son:

  • Orden gymnophiona (o anfibios ápodos): el cual engloba a los animales anfibios de gran tamaño, pero que no poseen extremidades, como las cecilias o tapaculos. Dentro de esta clasificación podemos encontrar a los ápodos, que son los animales anfibios que soportan menos las temperaturas frías, por lo que, de manera regular, viven en zonas tropicales y subtropicales.
  • Orden Anura: son los animales anfibios que tienen patas, pero no poseen cola, tales como los sapos o ranas.
  • Orden Caudata: en esta clasificación se incluyen a los tritones, los ajolotes y las salamandras.

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Anfibios que viven en zonas con bajas temperaturas

Como mencionamos, los animales anfibios que pueden habitar en ambientes más fríos son muy poco comunes. A pesar de ello, podemos encontrar alguno, normalmente se trata de anfibios que pertenecen al orden de los anuros o las salamandras. Un supuesto de excepción es el de la salamandra siberiana (Salamandrella keyserlingii), cuyo hábitat se encuentra ubicado en la región norte de Siberia, o la rana del bosque (Lithobates sylvaticus), que vive en la zona más septentrional de Norteamérica, conformada por Alaska y Canadá.

Debido a su característica de que son animales de sangre fría, disfrutan de varias adaptaciones evolutivas, gracias a las cuales pueden vivir en climas fríos, una de ellas es la capacidad para hibernar bajo el hielo, en los períodos invernales, o la presencia de sustancias anticongelantes en la química de las células de su cuerpo.

Anfibios de la taiga

La temperatura en la zona de taiga o de bosque boreal, aún es fría, aunque algo menos que los lugares que hemos mencionado anteriormente, por lo que es posible conseguir más especies de animales anfibios en esos lugares.

Varios ejemplos de animales anfibios que subsisten en la zona de taiga o en un bosque boreal son la rana verde (Pelophylax perezi), rana leopardo (Lithobates pipiens), rana del bosque (Lithobates sylvaticus), sapo americano (Anaxyrus americanus), salamandra de puntos azules (Ambystoma laterale), salamandra común (Salamandra salamandra) o el tritón del este (Notophthalmus viridescens).

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Anfibios de estepa o desierto

La estepa, la sabana o el desierto constituyen hábitats secos y muy poco proclives a que se desarrolle la vida de animales anfibios. La razón de ello es que tienen áreas en la que es evidente la ausencia de agua y uno de los grandes requerimientos para que se pueda desarrollar la vida de los anfibios es un medio con mucha agua dulce, para que se pueden desarrollar sus fases larvarias.

Pero, la naturaleza es asombrosa y algunos anuros han podido desarrollar adaptaciones evolutivas que les permiten vivir en estos climas y, de hecho, si se hace una investigación a conciencia, encontraremos que en esos lugares del planeta, de todas las especies de animales anfibios que existen, solo encontraremos anfibios del género anura.

Otras muestras de desarrollo de mecanismos de adaptación evolutiva son la posibilidad de la retención de orina para reservar el agua presente en el organismo y la creación de un gradiente osmótico que hace posible la absorción de agua por medio de la piel, o también la posibilidad de vivir en el suelo, desde el cual pueden aprovechar el agua acumulada, saliendo a la superficie sólo en temporadas de lluvias para poder absorber más agua.

En este tipo de hábitats se encuentran especies como el sapo de puntos rojos (Anaxyrus punctatus), el sapo verde (Bufotes viridis), sapo de espuelas (Pelobates cultripes), sapo cavador o excavador mexicano (Rhinophrynus dorsalis) o el sapo corredor (Epidalea calamita).

Anfibios que se encuentran en los bosques mediterráneos

Los bosques mediterráneos son áreas de clima templado y con mayor abundancia de agua dulce, razón por la que resulta sencillo encontrar animales anfibios. En estas áreas podremos encontrar sapos, tritones, ranas y salamandras, como el sapo de espuelas (Pelobates cultripes), sapo común (Bufo bufo), rana verde (Pelophylax perezi), ranita de San Antonio (Hyla arborea), salamandra común (Salamandra salamandra) o el tritón jaspeado (Triturus marmoratus).

Anfibios de zonas tropicales o subtropicales

Las áreas tropicales y subtropicales son aquellas que se encuentran más cerca del ecuador y es el lugar en el que se puede encontrar abundancia de animales anfibios, ello en razón de las temperaturas elevadas y de la gran cantidad de precipitación pluvial, convirtiéndose en el hábitat más conveniente para esta clase de animales.

En cuanto al género de los anuros, los animales anfibios que se pueden encontrar en mayor abundancia son las ranas, en mayor cantidad que los sapos, varias de las cuales resultan ser venenosas y tienen hermosos colores y combinaciones cromáticas, ya que las ranas son las que soportan mejor los climas áridos. Algunos ejemplares que pueden observarse son la rana de ojos rojos (Agalychnis callidryas) o la rana punta de flecha (Dendrobatidae sp.).

En estas áreas, también se pueden encontrar muchas especies de ápodos o cecilias, pero se trata de un grupo muy arduo de investigar, debido a que normalmente viven bajo tierra, sobre camillas de hojas o en el suelo blando.

¿Cuál es el significado de Anfibio?

Amphibia, proviene del griego amphí, que significa ambos y  bíos, que quiere decir vida, por lo que el vocablo anfibio literalmente quiere decir ambas vidas o en ambos medios. Esta combinación fue escogida debido al origen de los animales anfibios, los cuales lograron evolucionar u abandonar el medio acuático para habitar en la tierra. De modo que se puede decir que los anfibios viven dos vidas, una primera vida acuática y otra en la tierra.

Son anamniotas

Se trata de un tipo de animales vertebrados anamniotas, lo que quiere decir que no tienen amnios, al igual que los peces, pero también los animales anfibios pueden ser tetrápodos, ectotérmicos, que tienen respiración branquial mientras se encuentran en su fase larvaria y luego es pulmonar cuando llegan a su desarrollo como adulto.

Como ya hemos dicho, su gran diferenciación con el resto de los animales vertebrados, sufren un proceso denominado metamorfosis, por medio del cual se transforman de una clase de animal a otra totalmente diferente durante su desarrollo.

En la actualidad los anfibios se hayan distribuidos en casi todo el planeta, ausentes solamente en las regiones árticas y antárticas, así como en los desiertos más áridos y en una gran cantidad de las islas oceánicas. Hoy tenemos 7492 especies descritas de animales anfibios.

Tienen un papel ecológico esencial con relación al transporte de energía, desde el medio ambiente acuático hasta el medio ambiente terrestre, así como la relevancia trófica en su estado adulto, en el que llegan a ingerir, básicamente, artrópodos y otros invertebrados. Varias especies de anfibios utilizan como mecanismo de defensa contra sus depredadores la secreción de sustancial muy tóxicas en su piel.

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Evolución y sistemática

A continuación varios aspectos relacionados con la evolución que dieron origen a la existencia de los animales anfibios:

Tetrápodos

Los primeros tetrápodos tuvieron su nacimiento partiendo de un antepasado que fue común para ellos y los peces que tenían aletas lobuladas, llamados sarcopterigios, pero conservando las branquias y las escamas, pero las aletas lograron evolucionar hacia unas patas anchas y aplanadas con una gran cantidad de dedos, que aún se pueden observar hoy en las especies de géneros Acanthostega e Ichthyostega, que tienen entre ocho y siete dedos.

La evolución produjo cambios en la vida animal, así como adaptaciones que permitieron seguir subsistiendo a unas especies y a otras no, los cambios siguieron sucediéndose por selección natural, uno de los que podemos mencionar es la llegada de las lenguas viscosas y protráctiles, que los animales aprendieron a utilizar para capturar a sus presas.

Otras modificaciones producto de la adaptación al nuevo tipo de vida fueron la aparición de glándulas cutáneas que secretan veneno, lo que se creó como forma de defensa contra depredadores, el desarrollo de párpados móviles, así como la creación de  glándulas para la limpieza, protección y lubricación de los ojos y muchos otros mecanismos.

Definición de los anfibios

Aún podemos encontrar que existe una gran discusión sobre el contenido de la definición de anfibio. La postura clásica de la definición de anfibio, que hoy es calificada como parafilética, estima que sólo son anfibios, todos los tetrápodos anamniotas, lo que quiere decir que son aquellas especies cuyo huevo no está protegido por un amnios o una cáscara.

Según el método cladístico, el significado de anfibio es mucho más restringido, incluyendo en ese grupo solamente a las especies de  anfibios modernos y sus antecesores más próximos, y a los amniotas y a sus antecesores más inmediatos.

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En este sentido, encontraremos entonces que existe un concepto amplio de anfibios y otro que es restringido. En el siguiente cladograma, basado en el árbol de la vida, pueden hallarse los dos conceptos de anfibio, el “amplio” y el “restringido”:

Amphibia (parafilético)

Entendido como concepto amplio, comprende a las especies:

  • Elginerpeton
  • Metaxygnathus
  • Ventastega
  • Acanthostega
  • Ichthyostega
  • Hynerpeton
  • Tulerpeton
  • Crassigyrinus
  • Baphetidae
  • Colosteidae
  • Temnospondyli
  • Whatcheeria
  • Gephyrostegidae
  • Embolomeri

Amphibia en sentido restringido

Abarca sólo las siguientes especies:

  • Aistopoda
  • Nectridea
  • Microsauria
  • Lysorophia
  • Lissamphibia (anfibios modernos)
  • Amniota (reptiles, aves, mamíferos)

Anfibios Modernos

Como era de esperarse, las vinculaciones filogenéticas que pueden hallarse entre los tres grupos de lisanfibios han sido materia de discusiones y controversias por décadas. Las primeras investigaciones de secuencias de ADN mitocondrial y ADN ribosomal nuclear establecieron una vinculación cercana entre las salamandras y las cecilias, éstas últimas pertenecen al grupo llamado Procera.

Con esta afirmación, se reforzó la razón de los patrones de distribución y el registro fósil de los lisanfibios, debido al hecho de que las ranas pueden encontrarse presentes en prácticamente todos los continentes, mientras que las salamandras y las cecilias sólo tienen una muy restringida distribución en zonas que en algún momento de la historia geológica formaron parte de Laurasia y Gondwana respectivamente.

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Los registros fósiles más arcaicos de ranas y de lisanfibios han sido fechados en la época del Triásico Inferior, encontrados en Madagascar y corresponden al género Triadobatrachus, mientras que los registros fósiles más antiguos de las salamandras y las cecilias han sido datados en el período Jurásico.

A pesar de ello, debido a los resultados de los estudios posteriores y más recientes, en los que se han comprobado amplias bases de datos e información, tanto de los registros genéticos nucleares y mitocondriales, así como una combinación de ambos, se ha llegado a afirmar que las ranas y las salamandras con grupos hermanos, cuyo clado es denominado Batrachia. Esta afirmación ha sido apuntalada por investigaciones sobre semejanzas morfológicas, en las que se han incluido a los especímenes fósiles.​

Primera Hipótesis sobre su origen

Sin embargo, el origen del grupo aún no es una incógnita despejada, y las hipótesis que hoy se manejan, están divididas en 3 categorías principales. En la primera el género Lissamphibia es considerado como un grupo monofilético que tuvo su origen en los temnospóndilos, en cuyo caso el grupo hermano podría ser el género Doleserpeton, y Amphibamus, Branchiosauridae​ o un subgrupo de este último grupo.

Hipótesis posteriores

La segunda hipótesis también parte de la base de que los Lissamphibia son un grupo monofilético, pero que tuvo su origen en los lepospóndilos. La tercera hipótesis indica un carácter polifilético, que es difilético y en algunos estudios trifilético, de los lisanfibios, con su origen de las ranas y las salamandras, partiendo de los temnospóndilos, pero que las cecilias, y en ocasiones, las salamandras, tendrían su origen en los lepospóndilos.​

Los Anfibios de hoy

Hoy todos los animales anfibios son incluidos en el grupo Lissamphibia, que se encuentra integrado por los clados Gymnophiona, Caudata y Anura, y se encuentran distribuidos de acuerdo a la clase de estructura vertebral y de sus extremidades.​ Los gimnofiones, que también reciben el nombre común de cecilias o apodos, forman el grupo de los animales anfibios modernos más escasos, poco conocidos y extraños.

Los Cecilias y los Caudados

Los cecilias son animales excavadores vermiformes que no tienen  patas, pero tienen una incipiente cola rudimentaria y algunos tentáculos que tienen la función de olfatear. Su único hábitat son las regiones tropicales que poseen mucha humedad. Por otra parte, los anfibios caudados, que son los tritones y las salamandras, cuentan con una cola y extremidades iguales. Los adultos se asemejan muchísimo a los renacuajos, aunque se diferencian en que en vez de branquias, tienen pulmones, y en que tienen la capacidad de reproducirse y de poder vivir fuera del medio acuoso.

Es muy peculiar el hecho de que en el agua se puedan mover con mucha agilidad, gracias a los movimientos laterales que hacen con la cola, mientras que en la tierra se desplazan utilizando sus cuatro patas para andar.

Los Anuros

En última instancia, los anuros, entre los que se encuentran los sapos y las ranas, tienen miembros que son desiguales en longitud y cuando llegan a su estado adulto, no poseen cola, exhibiendo, como una adaptación en el salto evolutivo, una columna vertebral reducida y rígida que recibe el nombre de  urostilo.​ Mientras se encuentran en la etapa de larva, pueden tener un estado en forma de pez.

Generalmente comen carne, al igual que la mayoría de los animales anfibios en etapa adulta, aunque en su estado larvario mayormente son herbívoros. Su alimentación está constituida por arácnidos, gusanos, caracoles, insectos y casi cualquier otro ser vivo que pueda moverse y ser lo necesariamente chico para poder ser tragado enteramente.

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El tracto digestivo en los adultos es de cortas dimensiones, lo que constituye una característica de la mayoría de los animales carnívoros.​ Casi todos estos anfibios tienen su hábitat en charcos y ríos, pero algunos han logrado adaptarse a la vida arbórea y otros viven en áreas desérticas mostrando actividad únicamente durante la época de lluvias. Se conocen 206 especies de cecilias, mientras que los caudados y los anuros están representados por unos 698 y unas 6588 especies, respectivamente.

Morfofisiología

En esta sección del artículo abordaremos algunas de las características más especiales de los animales anfibios, tales como:

Piel

La rana flecha roja y azul (Oophaga pumilio) es un anfibio anuro venenoso que muestra una coloración que sirve de advertencia. La piel de los tres principales grupos de anfibios, que son los anuros, los caudados y los gimnofiones, es de una estructuralmente similar, pero en contraste del resto de los anfibios, los gimnofiones tienen escamas dérmicas, Es permeable al agua, lisa, ya que no cuentan con ninguna clase de anexo tegumentario, tales como pelos o escamas), con la excepción ya acotada, y contiene una gran profusión de glándulas.

Funciones de la Piel

Esta piel característica realiza una cantidad de funciones que resultan de una importancia vital para su supervivencia, al protegerlos contra la abrasión y los agentes patógenos, también cumplen una función respiratoria por vía cutánea, absorben y liberan agua, y colaboran en el cambio de pigmentación en algunas especies. También resulta esencial para la secreción de sustancias a través de esta, y, finalmente, ayudan a controlar la temperatura corporal de los anfibios.

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Adicionalmente, la piel puede cumplir una función que en muchas ocasiones es defensiva o de disuasión frente a sus depredadores, debido a que posee una cantidad de glándulas venenosas o pueden asumir la pigmentación que genera advertencias para sus enemigos.

En su piel exhiben una característica típica de los vertebrados terrestres, que es la existencia de capas externas muy cornificadas. La piel de los animales anfibios consta de varias capas y es mudada de manera periódica, siendo la misma, de forma general, ingerida por el animal, este procedo de cambio de piel está controlado por dos glándulas, que son la hipófisis y la tiroides.

También es típico encontrar algunos engrosamientos locales, como ocurre en el caso de los anuros del género Bufo, lo que les ha servido como un mecanismo de adaptación evolutiva hacia la vida terrestre.​

Las Glándulas en la piel

Las glándulas que se encuentran situadas en la piel, están más desarrolladas que el caso de los peces, y las hay de dos clases: las glándulas mucosas y las glándulas venenosas. Las glándulas mucosas son capaces de secretar un moco incoloro y líquido que tiene como finalidad prevenir la desecación de la misma y mantener su equilibrio iónico. Se piensa también, que es posible que esa secreción tenga propiedades fungicidas y bactericidas.

Por otra parte, las glándulas venenosas tienen una finalidad netamente defensiva, como respuesta para poder atacar a sus depredadores, ya que producen sustancias que en algunos casos son irritantes y en otros son venenosas.

Otra genialidad de la piel de los animales anfibios es su coloración. La misma es producto de tres capas de células pigmentarias, también llamadas cromatóforos. Estas tres capas celulares corresponden contienen, en ese orden, los llamados melanóforos, que están en la sección más profunda de las capas de piel.

Los colores

Le siguen los guanóforos, que constituyen la capa intermedia, conteniendo formaciones de gránulos que, por difracción, generan un color verdeazulado, y los lipóforos, que producen el color amarillo y se encuentran situadas en la capa más superficial. El cambio de color que puede ser observado en muchas especies de anfibios es causado por secreciones de la hipófisis.

A diferencia de los peces óseos, los anfibios no poseen un control directo de su sistema nervioso sobre las células pigmentarias y, por esa razón, sus cambios de color pueden ser muy lentos.​

El color que asumen los anfibios es, por lo general, críptico, lo que significa que su objetivo es camuflar al anfibio con su entorno. En razón de ello, predominan los distintos tonos de verde, aunque varias especies llegan a tener patrones cromáticos, que permiten que el anfibio sea absolutamente visible, como ocurre con la salamandra común o Salamandra salamandra o lo que pasa con las ranas punta de flecha (Dendrobatidae).​

Esas llamativas coloraciones están asociadas, con mucha asiduidad, a un portentoso desarrollo de las glándulas venenosas paratoides y, por ello, crean una coloración aposemática, o de advertencia de peligro, lo que hace posible que puedan ser identificadas muy rápidamente por sus posibles depredadores.

Varias especies de ranas al saltar muestran de forma súbita manchas con colores brillantes en sus extremidades posteriores, que tienen la función de sorprender y asustar a sus depredadores. También, como ya habíamos indicado, la piel de los anfibios tiene una función protectora contra los efectos que puede causarles la luz o, en el caso de los colores oscuros, facilitan la absorción y mantenimiento del calor que toman del ambiente.

Esqueleto

El esqueleto de los animales anfibios puede ser dividido y descrito de la siguiente manera:

Cintura

Lo que podríamos llamar la cintura escapular de las primeras clases de anfibios era casi idéntica a la de sus ancestros los osteolepiformes, excepto por la existencia de un  nuevo hueso dérmico, el interclavicular, que ya no existe en los modernos anfibios.

Esta cintura escapular tenía dos aspectos diferenciadores, de una parte, los elementos que derivaban de los endocondrales de la aleta de ancestro precursor que era pisciforme y que tenía la función de suministrar una superficie para la articulación a la extremidad; por otra parte, un anillo de huesos de origen dérmico, que podríamos llamar escamas cutáneas y que se habían internado hacia el interior del cuerpo.

Respecto a la cintura pélvica, encontraremos que está mucho más perfeccionada. En todos los tetrápodos está conformada por tres huesos principales, que son el ilion, que se encuentra en posición dorsal y ventralmente, el pubis que está en posición anterior y el isquion que se encuentra en posición posterior. En el lugar en que se encuentran estos tres huesos se forma el acetábulo, que es donde se articula la cabeza del fémur.

Extremidades

Los anuros y los urodelos, como regla general, tienen cuatro extremidades, empero las cecilias no las tienen. En una gran variedad de las especies de anuros, sus extremidades traseras son alargadas, lo que constituye una evolución adaptativa para poder saltar y nadar.

La colocación de los huesos y músculos que se encuentran en las extremidades anteriores y posteriores de los tetrápodos es de una constancia impresionante, al igual de los distintos usos a las que están destinadas.​ En cada extremidad podemos encontrar tres articulaciones, la del hombro o cadera, dependiendo de si se trata de una extremidad anterior o posterior, la del codo o rodilla y la de la muñeca o tobillo.

Las extremidades en los tetrápodos son del tipo quiridio. En ellas encontraremos un hueso largo basal, que puede fungir como húmero o fémur y que articula en su extremo distal a dos huesos,  que pueden ser el radio y la tibia con la ulna, o el cúbito o fíbula con el peroné.

Estos huesos se unen a la muñeca o el tobillo con un carpo o un tarso, respectivamente, que cuando alcanzan su máximo desarrollo, se convierten en tres filas de huesecillos, con tres en la fila proximal, uno en la central y cinco en la distal. Cada uno de estos últimos sostienen un dedo, formado por numerosas falanges.

Aparato Digestivo

La boca de los animales anfibios llega a tener grandes proporciones, y en algunas especies está provista de dientes muy pequeños y débiles. Su lengua es carnosa y en algunos tipos está sujeta por su parte anterior y se encuentra liberada por detrás, con la finalidad de que pueda proyectarse hacia el exterior, de manera que se utiliza para capturar a las presas. Una característica de los anfibios es que son animales engullidores, debido a que acostumbran introducir a su presa completa en su tubo digestivo, sin seccionarla en pedazos.

El órgano por el cual excretan los desechos de su organismo recibe el nombre de cloaca. Se trata de una cavidad en la que se encuentran los aparatos digestivo, urinario y reproductor y que tiene un único orificio de salida al exterior; ese órgano puede encontrarse igualmente en algunas aves y reptiles.

Los animales anfibios tienen dos fosas nasales que se comunican con la boca y están provistas de válvulas que impiden el ingreso de agua, por medio de las cuales realizan su respiración pulmonar.

Aparato Circulatorio

Como se ha dicho, los anfibios sufren una metamorfosis durante su vida, porque al inicio tienen forma larvaria, parecida a un pez en la mayoría de los casos, pero cuando llegan a su estado adulto, son un animal totalmente diferente, y ello también se ve reflejado en su aparato circulatorio.

Siendo larvas, los animales anfibios poseen la circulación semejante a la de los peces, de la aorta ventral salen cuatro arterias, tres de las cuales se dirigen a las branquias, mientras que la cuarta empalma con los pulmones que no están desarrollados, por lo que transporta sangre sin oxígeno.​

Pero cuando están en su estado adulto, los animales anfibios, en particular los anuros, dejan de usar sus branquias y desarrollan los pulmones, entonces la circulación se vuelve doble, porque aparece una circulación menor, aunada a la mayor ya existente. Esto es posible porque tienen un corazón tricameral, conformado por un ventrículo y dos aurículas.

La circulación mayor efectúa un desplazamiento general por el cuerpo, pero la menor sólo se dirige a los pulmones y de manera incompleta, debido a que la sangre se mezcla en el ventrículo, y al recorrer el cuerpo está oxigenada sólo en parte. Esta mezcla de sangre venosa y sangre arterial, al salir del corazón, es clasificada mediante una válvula espiral que se llama válvula sigmoidea, y se encarga de llevar la sangre oxigenada a órganos y tejidos y la desoxigenada a los pulmones. La manera en que funciona ésta válvula es aún desconocida.

Reproducción, Desarrollo y Alimentación

Los animales anfibios son dioicos, lo que quiere decir que tienen sexos separados, pudiendo apreciarse en varias especies un dimorfismo sexual muy acentuado. Dependiendo de la especie, la fecundación puede ser interna y externa, y en una gran cantidad son ovíparos.​ La puesta, debido a que los huevos no están protegidos contra la desecación, se hace usualmente en agua dulce y está compuesta por una gran cantidad de pequeños huevos unidos por una sustancia gelatinosa.

Esta masa gelatinosa que une a los huevos, a su vez estará recubierta de ​por una o más membranas que los protegen de los golpes, de los organismos patógenos y de los depredadores.

Existen muy pocas especies que dispensan cuidados parentales a sus crías. Entre los casos donde se da una estrategia para la reproducción se encuentra el sapo de Surinam (Pipa pipa), el de la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii) o el de las especies del género Rheobatrachus.

Los embriones tienen una segmentación holoblástica desigual, sin membranas extraembrionarias.​ De los huevos nacen las crías en estado larvario, que en muchos casos reciben el nombre de renacuajos. Las larvas de los anfibios viven en las aguas dulces, mientras que cuando se hacen adultos, llevan usualmente una vida semiterrestre, aunque siempre en lugares húmedos.

La metamorfosis de los animales anfibios se cumple de la siguiente forma: a media que van creciendo, las larvas van perdiendo progresivamente la cola, producto de una autolisis celular, hasta que adquieren la forma del animal semi terrestre y semi acuático que son. En muchas especies los adultos conservan los hábitos acuáticos y natatorios.​

Ciclo de vida

Las larvas de los animales anfibios pasan por tres etapas de desarrollo, siendo el primero premetamórfico, en el que se produce un crecimiento generado por el estímulo de las elevadas dosis de prolactina producidas por la adenohipófisis.​ Ya en el estadio prometamórfico comienza el desarrollo de las extremidades posteriores, y termina con una tercera fase, en la que se produce el cénit metamórfico que termina con la transformación de la larva en el animal joven.

La alimentación de los animales anfibios también sufre cambios, porque es herbívora en la fase larvaria, para basarse en artrópodos y gusanos cuando ya están en su fase adulta. La principal fuente de alimentos de los adultos son los coleópteros, las orugas de mariposas, los gusanos de tierra y los arácnidos, entre otros.

Conservación

Desde el año 1911 ha sido posible constatar que se han registrado graves descensos en las poblaciones de anfibios de todo el planeta.​ Esta es actualmente una de las mayores amenazas a la biodiversidad global. Ha podido comprobase que han ocurrido colapsos en las poblaciones de anfibios y extinciones masivas focalizadas en algunos lugares.

Las causas de este descenso poblacional son distintas, como la destrucción de su hábitat, las especies introducidas, el cambio climático y enfermedades emergentes. Algunas de ellas no han sido objeto de una investigación serie, para poder conocer concretamente los efectos que han producido, por lo que científicos de todo el mundo están recorriendo ese camino en este preciso momento.

Un 85% de los 100 anfibios más amenazados no reciben atención alguna y muy poca protección. Entre las diez especies más amenazadas de riesgo del mundo, de todos los grupos, tres son animales anfibios; y entre las cien más amenazadas, hay treinta y tres anfibios, y en este sentido, para finalizar, le ofrecemos una lista de ellos, con su respectivo ranking de riesgo de desaparición:

  1. Andrias davidianus (“salamandra china gigante”)
  2. Boulengerula niedeni (“cecilia Sagalla”)
  3. Nasikabatrachus sahyadrensis (“rana púrpura”)
  4. Heleophryne hewitti y Heleophryne rosei (“ranas fantasma”)
  5. Proteus anguinus (“olm”)
  6. Parvimolge townsendi, Chiropterotriton lavae, Chiropterotriton magnipes y Chiropterotriton mosaueri y otras 16 especies de salamandras sin pulmón mexicanas
  7. Scaphiophryne gottlebei (“rana arco iris malgache”)
  8. Rhinoderma rufum (“rana chilena de Darwin”)
  9. Alytes dickhilleni (“sapo partero bético”)
  10. Sechellophryne gardineri, Sooglossus pipilodryas, Sooglossus sechellensis y Sooglossus thomasseti (“ranas de las Seychelles”)

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